La vida de un corredor ciclista es como una serie dramática: siempre hay giros y vueltas inesperadas. Y para Jhonatan Narváez, si bien ganó el primer estadio del Giro de Italia, su viaje no acabará en la victoria hasta que enfrenta todos los desafíos que les depara el pelotón italiano.
Este año Narváez no puede considerar un favorito en las clasificaciones del Giro a pesar de sus varias actuaciones impresionantes. De hecho, su ganancia aquí no va a cambiar mucho al resto del campeonato, especialmente de alguien como Jonas Vingegaard que se encuentra con una ventaja muy ancha. Algunos expertos hablan de lo difícil que es quedarse con el equipo Kern Pharma y seguir su ritmo, porque Narváez no puede ignorar las apuestas. El primer piloto en hacerse llamar dueño del podio con un segundo plano imposible en la carrera ha ganado sus tres jornadas hasta ahora como corredor individual de su equipo.
Pero, como dice el dicho: ¿quién gobierna Italia?, se va a tener una raza. Los corredores están listos para dejar todo todo al lado y darle lo último de energía. Los escenarios del Giro son inconfundibles: el altíssimo suelo ligure y las inmensas rampas de hielo que les habrán dado a Narváez, pero le han quitado su ventaja desde un punto concreto, es decir, la escalada en el Giro.
