Los Knicks se meten en la final del Este en un partido de récords
La noche antes de que los Knicks se enfrenten a la suerte en Las Vegas para decidir cuándo van a Nueva York para la final de confrencia, lograron el pilar esférica: una eliminatoria de barrida. Se trataba de un partido con récords y marcas a la vista, pero lo que más relevante fue su derrota por 144-114 cuando parecía como si estuvieran jugando en el Madison Square Garden. Fue casi como si Boston se hubiera desvanecido, y de repente los Knicks dejaron de ser niños y se convirtieron en hombres, quienes le dieron la paliza a sus rivales. Es decir, los Sixers fueron vapuleados. Ese no fue uno de esos partidos con mucha historia porque el encuentro fue un desvanecimiento en las penúltimas cinco fechas; solo hubo dos choques realmente competitivos y este último fue donde la batalla terminó. Para los Knicks, se trataba, como ya lo dijiste, de una eliminatoria que dio una lección a su rival: dejar fue el mejor juego que tuvieron en esta final ante Atlanta. La noticia no es solo buena noticias para "el equipo de New York" sino que si la han eliminada los Pistons o los Cavaliers; ya les tienen en casa y en el primer partido.

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