Van Schip se retrata como el rey de las polémicas en el mundo del ciclismo. La gendarmería francesa se vio obligada a detener al holandés tras su rebeldía en la Ronde de l'Ois semana pasada, donde terminó siendo derribado de un auto para frenarle su avance.
El neerlandés, conocido por llevar las cosas al extremo en busca del beneficio aerodinámico, se rebeló cuando le pidieron que corrigiera su vestuario para ajustarse a lo permitido. Al no caerles, la policía tuvo que tomar medidas drásticas para pararle y evitar mayores problemas.
La UCI y los comisarios, por supuesto, están molestos por todo esto y ya han decidido multarlo con más dinero, sumándole a las 217 euros multados anteriormente. Para colmo del revés, hay que saber que su comportamiento no es el único problema de Van Schip. Aún no hemos hablado de cómo va todo con su hijo Nick en todo este torpezo.
