Zidane se tiñó de galimatías, los hinchas lo quieren todo en la fan zone de Brooklyn con su presencia.
La leyenda francesa rompió el tabú, mostrando que solo con un poco de carisma no te quedan leyes. Mientras miles de aficionados esperaban con ansias verlo pasar por la manzana, Zizou se lanzó al más allá, desató toda su chicha para hacer felices y satisfacer las demandas de los seguidores.
Los camisetas fueron sinónimo tanto para el fútbol, como para un auténtico baile del corazón. Porque cuando el rey regresa a la fiesta no es hora de la parsimonia, sino de desestimar todos los miedos y dejarse llevar por cualquier deseo. Lo que se llevó a las miles de personas fue algo tan simple, que puede parecer un chiste para los hinchas: ¡cada persona quiere sus firmas!
Este encuentro con el fútbol legendario siguió siendo una experiencia única, pero eso es lo que lo hace memorable. Las camisetas colgadas, las gorras deslizadas sobre la frente y los cromos apilados en busca de un autógrafo, todo fue parte del escenario perfectamente fabricado para este momento.
Las imágenes de una persona con las iniciales FC (Fútbol Club) arrojadas a las nubes, o el jersey número once levantándose por encima del hombro para brindar un abrazo rotundo al campeonato en México, todos lo que nos hizo reflexionar sobre un poco de magia y un montón de puro apoyo.
Estos grandes futbolistas tienen esa potencia emocional que les permite despertar algo en las millas del público.
