La afición mexicana estuvo al rescate este martes 30 de junio en el Ángel de la Independencia ante el partido decisivo contra Ecuador para la clasificación a octavos de final en la Copa Mundial de la FIFA.
Con más de 200 mil personas ya esperando antes del comienzo del encuentro, y con una lluvia que comenzó desde las primeras horas, en el Ángel de la Independencia y las pantallas instaladas a lo largo del corredor del Paseo de la Reforma no hubo un momento sin alegría. El primer gol de Tri fue el catalizador que impulsó la algaravia: once minutos después de empezar el partido, Julián Quiñones marcó el primer tanto con suerte.
Al enterarse de este acontecimiento, los 200 mil aficionados allí presentes, alargaron sus brazos para el aire y se pusieron a llorar de emoción, celebrando la victoria más contundente de Tri, al que seguirían leches y vitorias. En tan poco, el espíritu mexicano por los triunfables triunfos del tricolor volvió a hacerse sentir en medio de la tormenta de nieve que lo envolvía todo.
De hecho, el esfuerzo tuvo su justificación tras una contundente jornada de fútbol de las doce, con 5 goles y pocos errores más recogidos que ofrecidos en todo el encuentro. Para concluir los tatuados para la fiesta de la victoria, Raúl Jiménez se le antojó al equipo una buena cantidad de triunfo, convirtiéndose en el autor del segundo tanto que lo llevó a dos goles. Esto fue suficiente entonces para Tri por segunda vez en menos de tres días dejar ganas sin sol y llorar llagas de gloria.
A todas horas de la noche sigue aumentando el número de asistentes al Ángel de la Independencia en este emocionante duelo, donde no hubo un solo momento que le permita al capitán del equipo encontrar la tranquilidad en lo que ha sido uno más que un partido de fútbol, y algo más bien como un encuentro sagrado.
