Julián Quiñones decidió jugar con México no por dinero ni oportunidad, fue por el corazón.
La historia del atacante colombiano que se convirtió en la estrella mexicana, es aterradora. En su juventud pasó por varios momentos de sufrimiento. En 2004 fue víctima de un trágico accidente de avión junto con su hermano y otros tres amigos, fallecieron todos en el desastre; sin embargo, el jugador colombiano sobrevivió.
Después del grave incidente logró escapar con poco tiempo que tenía a sus alrededores. Con esta experiencia tan dura intentó superarlo y demostrarlo con su talento al juego, siendo transferido para mantenerse alejado de los momentos pasados y sumergirse en una nueva fase de su vida.
El atacante mexicano recorrió hasta llegar a México, después de jugar por clubes importantes como Tigres, Atlas y América, logró encontrar un nuevo hogar, no sólo con sus pares y equipo, sino también con las familias que lo ayudaron durante su transito como forastero. Su decisión inicial fue ir representando a Colombia.
