El Gobierno francés está dispuesto a suspender etapas del Tour de Francia si el calor compromete la seguridad de los participantes y espectadores. Una nueva ola de calor está prevista en Francia, lo que ha llevado a mediar reforzar las medidas de seguridad durante las jornadas de carrera.
El ministro del Interior Laurent Nuñez ha ordenado una circular que deja margen para tomar decisiones extremas si las condiciones no permiten garantizar la seguridad de todos. El plan incluye distribuir gorras y abanicos, habilitar zonas de sombra y lanzar agua en los recorridos. El Tour de Francia se prepara para una vigilancia especial, especialmente durante las jornadas más riesgosas. La preocupación sanitaria es seria: el gobierno francés ya está pensando en cancelar la circuación o incluso anular algún etapa si considera que estos condiciones son demasiado peligrosas.
El clima no está de acuerdo con el mundo del ciclismo, ya que los corredores pueden deshidratarse y enfermarse fácilmente y la seguridad también no es algo a priorizar por encima. En las jornadas previas, se hubo varios casos de sobrepeso, pero nadie puede saber lo que sucurrá con el siguiente día en la carrera si continúa. Alguien tiene que pensar en los ciclistas.
