La barbería de Alpecin es más que un ritual para ciclistas. En este lugar, donde el estilo, la tijera y la aerodinámica se funden, los atletas se relajan antes del gran reto, a través de una experiencia móvil que parece ser un oasis de tranquilidad en medio de la tensión previa a la carrera. Tom Pidcock fue el primero que pasó por la barba de Alpecin y luego sucedió la sucesión como capuchas se despidieron uno tras otro, pero todos hubo uno de estos gallos fuertes del pelotón y todo esto está en la mano del equipo Alpecin.
Tomamos ejemplo de Jonas Vingegaard, que pasó por el sillón móvil después de ganar el Giro: "Creo que tenemos un buen equipo". Van der Poel, Arnaud De Lie, Michael Matthews, Affini, Nico Denz entre otros ciclistas también mostraron su confianza antes del gran reto con la ayuda de este ritual.
