España ha mostrado su verdadera valía en el Mundial 2026 cuando venció a Bélgica con un gol de Mikel Merino en los últimos minutos, lo que le valió la oportunidad de enfrentar a Francia en una de las semifinales. De este paso, Luis de La Fuente demostró su madurez como entrenador, tomando decisiones correctas y optimizando el rendimiento del equipo, especialmente en momentos clave.
El juego mostró dos facetas importantes en un seleccionador, que es superar a uno mismo: primero por la estructura, para controlar el ritmo del partido; y luego por las condiciones del torneo y cómo las puede manipular el seleccionador de manera efectiva. Este último aspecto demostró que no basta con el buen diseño inicial, sino que también se necesita saber ajustarlo para tener éxito en los momentos decisivos.
Lo notable fue la capacidad del equipo español a sobrevivir incluso cuando no dominaba perfectamente el partido; la identidad de su estructura previamente apreciada fue lo suficientemente sólida y adaptable. Fue evidente que se supo como aprovechar las faltas en el rival (Courtois, quien salió lesionado) para ampliar el espacio.
De Lozano y Fabián Ruiz se unieron a Mikel Merino como reactivadores de España por goles decisivos. Esta nueva plantilla era una fuerte opción, pero no la única respuesta a las baterías bajas defensivas que habían dejado Bélgica sin límites.
