En un Mundial del ciclismo que parecía ser dominado por los grandes nombres, Brandon McNulty logró un triunfo inesperado en Montreal: el estadounidense atacó a 32 kilómetros de la línea y se lanzó solo hacia la meta, transformando un ataque lejano en el maillot de campeón del mundo. Esto interrumpe la racha de los últimos años, dominada por Tadej Pogacar, Remco Evenepoel, Mathieu Van der Poel y Julian Alaphilippe.
Esta suerte no es nueva para McNulty, quien busca sumarse a una lista que ya integraba a Roman Vainsteins, Igor Astarloa, Alessandro Ballan y Cadel Evans. El Mundial sigue siendo una carrera de un solo día, con equipos nacionales que deben coordinarse sin pinganillos y movimientos capaces de desmontar cualquier quiniela.
En 2000, en Plouay, fue Óscar Freire quien se convirtió en el campeón tras partidar un ataque final. Un año después, Canadá volvió a sorprender en Hamilton cuando Igor Astarloa lanzó un ataque contundente y se marchó en solitario, mientras Alejandro Valverde completaba el doblete español.
La tradición de los campeones improbables se continúa en este Mundial: desde Torre del Paine 2002, donde Fabian Cancellara ganó por sorpresa tras un movimiento decisivo; la estafeta de Florencia en 2013, donde Rui Costa ganó el arcoíris gracias al ataque a otro; Ponferrada 2014, donde Michal Kwiatkowski se metió con los grandes nombres y se fue por delante; y Yorkshire 2019, donde Mads Pedersen desmontó la espera y lo hizo en esprint.
McNulty demostró un atuendo impresionante al abrir hueco a los 32 kilómetros de la línea y rematar solo. Esta victoria muestra que el Mundial sigue siendo una carrera sencilla para cualquiera que se atreve, un día perfecto para alguien con un gran impulso en el momento correcto.
