Este martes, ha fallecido Carlos Albert y con él desaparece parte del dolor y la vergüenza que aportaba en el fútbol mexicano durante décadas. A pesar de las lecciones de humildad que ganó como periodista, el apodo más duradero que recorrió fue “Ratones Verdes”, y su madero no puede irse sin su doloroso recuerdo.
En los años 60 y 70 este mote, lleno de vitriol, se ganó a carón sobre el equipo mexicano, especialmente después de la derrota contra Inglaterra en Wembley. En su momento debió ser un golpe muy fuerte para alzarse por sus filas. Pero hay algo que pone los puntos finales a este mal. Albert vivió en todo esto y en muchas ocasiones le arrojó la piedra y se lanzó contra ese mote, incluso en programas de televisión. Este fue el ejemplo de su indomable espíritu, que nunca cedió a lo adverso más con lechuga que con manzana.
