El joven Samir Inda, de tan solo 17 años, está viviendo un momento emocionante en su carrera futbolística. Luego de debutar con las Chivas del Guadalajara y anotarle un gol a los Rayos del Necaxa, ha empezado a ganar reconocimiento, especialmente porque ha destacado en categorías menores como la Sub-19 y Sub-23. Esto lo llevó a ser convocado al primer equipo sin haber jugado en el Tapatío, y su desempeño sugiere que podría seguir siendo parte de las convocatorias futuras.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Efraín Flores, exentrenador de Chivas y actualmente director deportivo del FAS en El Salvador, advierte sobre los peligros que enfrentan jóvenes como Inda. Según él, hay que “pastorearlo”, es decir, guiarlo y protegerlo durante sus primeros pasos en el fútbol profesional. La presión mediática puede jugar un papel negativo si no se maneja correctamente. Hay que cuidarlos para que no se sientan abrumados y mantengan el enfoque en su desarrollo.
Flores también subraya que, a diferencia de otros países donde los jugadores pueden debutar a una edad mucho más temprana, en México los debutantes suelen ser un poco mayores. Además, en Chivas, cuentan con un buen sistema de apoyo y seguimiento para los canteranos, con un enfoque integral que incluye el aspecto físico, técnico, táctico, nutricional y hasta psicológico. Esto es clave para que los jóvenes futbolistas no pierdan el rumbo después de una primera experiencia profesional.
La relevancia de esta situación radica en que el camino de un futbolista joven a menudo está lleno de desafíos, y en un club con tanta historia y presión como las Chivas, es vital que tengan el soporte adecuado para que puedan cumplir su potencial y no se desvíen tras tener un buen inicio. Así que, en resumen, hay mucho más en juego que solo debutar; el acompañamiento continuo es crucial para el éxito a largo plazo.
