Martín Galván, un exjugador de Cruz Azul que debutó con solo 14 años, es una historia muy interesante del fútbol mexicano. Este chavo, que en su momento era visto como una gran promesa, hizo su debut en un partido de la Interliga en 2008 gracias al entrenador Sergio Markarián. Sin embargo, después de su debut, su carrera no despegó como se esperaba. Aunque tuvo algunos minutos en su primera temporada bajo la dirección de Benjamín Galindo, pronto se fue de Cruz Azul y empezó a saltar de un equipo a otro en la liga, como Cruz Azul Hidalgo, Atlante y Bravos de Juárez.
Después de un tiempo en México, dio el salto a España, donde jugó en el Salamanca, y ahora, con 32 años, está en una etapa menos destacada de su carrera, jugando en una liga menor en la UD Santa Marta. Su historia es un recordatorio de que, aunque el talento puede ser deslumbrante en la juventud, mantener ese nivel y cumplir las expectativas no siempre es sencillo. Muchos lo comparan con Gilberto Mora, otro joven que inició su carrera pronto, pero actualmente, Mora está en una etapa más brillante con Xolos de Tijuana. La historia de Galván es una mezcla de promesa y el típico altibajo que muchos viven en el fútbol, un mundo donde no siempre se cumple lo que se espera de las estrellas jóvenes.
