En el Clásico Joven entre Cruz Azul y América, Nicolás Larcamón dejó a dos jugadores clave en la banca: Kevin Mier y Willer Ditta. La razón no fue táctica, sino que tuvieron problemas de disciplina. Ambos regresaron tarde de su compromiso con la selección colombiana tras la Fecha FIFA. Aunque tenían programado su vuelo de regreso, dijeron que perdieron el avión, algo que causó revuelo porque otro jugador, Álvaro Angulo de Pumas, sí llegó a tiempo.
Larcamón, tras platicar con la directiva y el resto del equipo, tomó esta decisión para dejar claro que nadie está por encima del club. En la cancha, puso a Andrés Gudiño en la portería y a Jorge Luis Rodarte en la defensa central. La acción tuvo el respaldo de la directiva y de los capitanes del equipo, mostrando unidad detrás del entrenador, quien busca mantener un código de disciplina estricto en el plantel.
Este tipo de decisiones son cruciales porque muestran la importancia de la disciplina en un equipo y establecen un precedente sobre cómo se manejarán las ausencias y el compromiso de los jugadores con la institución. La noticia resalta la seriedad con la que Larcamón está llevando su mando sobre Cruz Azul y la intención de fortalecer la cultura del equipo.
