Se armó un buen revuelo con Sergio Ramos y su tarjeta roja número 30 en su carrera. En el último partido del Rayados frente a Pumas, con el marcador 3-1 a favor de Rayados y ya casi por acabar el juego, el central español decidió lanzar una patada a Guillermo Martínez. Y ahí está el problema: no fue un intento de jugar el balón, sino una jugada totalmente innecesaria, lo que ha dejado a muchos rascándose la cabeza sobre qué le pasó.
La reacción no se ha hecho esperar; tanto aficionados como periodistas están cuestionando su actitud y no entienden por qué actuó así en un partido ya decidido. Es decir, si vas a recibir una roja, al menos hazlo en una jugada crucial, no por hacer tonterías. O sea, se le reconoce su calidad, pero este tipo de acciones opacan su imagen. A raíz de esta expulsión, Ramos no podrá jugar con el equipo hasta, mínimo, el 6 de abril, ya que también hay un parón por selecciones, y eso si le dan solo un partido de sanción.
Esta situación ha generado un escándalo en México, donde la gente está hablando de cómo es posible que alguien con su experiencia haga algo así. En resumen, esta roja no solo es un número más en su carrera, sino que está levantando muchas dudas sobre su actitud en el campo.
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