En la reciente Asamblea de dueños de la Liga MX, celebrada en Toluca, hubo varias decisiones que han causado revuelo, especialmente la "reincorporación" de los Potros de Hierro del Atlante a la primera división. Lo curioso es que no fue por mérito deportivo, sino porque compraron la franquicia de los Cañoneros de Mazatlán, un movimiento que tiró por la borda el fútbol en esta ciudad sinaloense. El Atlante, que volverá a jugar en el mítico Estadio Azteca, se originó de la decisión de unos directivos que parecen actuar más en un escritorio que en el campo de juego.
El periodista David Faitelson no se contuvo y explotó en sus redes sociales, cuestionando la ética de los líderes del fútbol mexicano. Resaltó lo que él considera un escándalo: "Desarraigaron a Morelia y ahora hacen lo mismo con Mazatlán", criticando la manera en que estos cambios se llevan a cabo. Recuerda que la franquicia de Monarcas Morelia, que tenía una historia bien marcada antes de moverse a Mazatlán, dejó a muchos aficionados en el desánimo.
Esto no solo es un golpe para los involucrados, sino que también revela la falta de respeto hacia las tradiciones y la cultura del fútbol mexicano. Faitelson, quien ha sido un crítico constante de estos manejos, subraya que se está destruyendo la esencia del fútbol local.
En resumen, lo que se está viendo aquí es un manejo de poder que afecta la pasión y el amor por el fútbol en varias partes del país, lo cual genera más preguntas que respuestas sobre el futuro de esta liga y sus implicaciones para los aficionados.
