En la Liga MX se está armando un buen relajo y todo por un fondo de inversión que quiso meterle lana a la Primera División. La cosa es que un grupo de ocho clubes, entre ellos los del Grupo Pachuca, decidieron darles la espalda a los gringos de Apollo Global Management, quienes ofrecieron una suma jugosa de 1,250 millones de dólares a cambio del 10% de las ganancias de la liga durante 20 años. Sin embargo, este acuerdo no se concretó y la especulación está a mil: se dice que varios equipos no quisieron mostrar sus finanzas y eso provocó que todo se derrumbara.
Jesús Martínez, el dueño de Grupo Pachuca, no se quedó callado ante las habladurías y, en un evento inesperado —nada menos que en la ceremonia de inducción al Salón de la Fama del fútbol— decidió responder a las acusaciones. Con un discurso que parecía más un reclamo personal que un agradecimiento, soltó que no firmar ese acuerdo no significa que esté en contra del desarrollo del fútbol mexicano, sino que busca un cambio más chido y profundo. Martínez aseguró que no se arrepiente de haber dicho "no", pero no reveló las razones exactas de su decisión.
Aprovechó para manifestar que está cansado de las noticias falsas: "Vivimos en tiempos donde la viralidad importa más que la verdad". Y en medio de un momento solemne, se dio la oportunidad de dejar claro que no permitirá que lo conviertan en el villano de la historia.
Así las cosas, la pregunta que queda en el aire es si Jesús Martínez es realmente el que está frenando el avance del fútbol mexicano o si tiene una visión más amplia que nadie más puede ver. La novela apenas comienza y ya hay mucha tela de dónde cortar. La Liga MX sigue dejando a todos en suspenso.
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