En una reciente plática del exjugador de Tigres, Jonathan Espericueta, se desató una controversia en el mundo del futbol mexicano al insinuar que la final del Clausura 2017, donde Chivas se coronó campeón tras vencer a Tigres, podría haber estado "amañada". Este comentario se hizo en el podcast "Promesas Fallidas", donde el campeón del mundo Sub-17 reveló que había vivido experiencias donde le ofrecieron "bonificaciones" de parte de rivales tras perder finales.
Espericueta, quien formó parte del equipo de Tigres de 2015 a 2017, dejó caer que había cierta irregularidad en cómo se manejaban algunas competiciones. Aunque no especificó qué final fue la que se vio afectada por estas situaciones, los seguidores de Tigres rápidamente hicieron la conexión con la final del 2017, cuando Luis Enrique Santander, el árbitro, no sancionó un penal que hubiera cambiado el rumbo del partido.
Las palabras de Espericueta no solo reavivaron viejos rumores sobre amaños, sino que también generaron un debate acalorado en redes sociales, donde se discute la realidad detrás de lo que ocurre en el futbol mexicano. En resumen, su comentario expone una problemática en la que muchos aficionados están interesados, ya que se trata de la integridad del deporte que aman.
Lo que viene ahora es ver cómo manejarán las instituciones esta situación y si se tomarán acciones al respecto, ya que los amaños de partidos han sido un espina horrible en la credibilidad de la Liga MX. Este tipo de declaraciones, de figuras con experiencia, no hacen más que poner en el banquillo a quienes organizan el futbol en México. ¡La polémica está servida!
