El sábado 29 de marzo de 2026, se llevó a cabo un partido amistoso entre Chivas de Guadalajara y Atlas en el BMO Stadium de Los Ángeles, California. Aunque era un evento para relajarse y disfrutar, algunos aficionados no entendieron el concepto de "amistoso" y comenzaron a pelear entre ellos en los pasillos del estadio. En un video que circuló en redes sociales, se puede ver cómo los aficionados de ambos equipos se lanzan golpes, mientras el personal de seguridad, con ropa en amarillo y negro, parecía no hacer mucho para controlar la situación.
La pelea ocurrió antes de que iniciara el partido, lo que demuestra que la tensión entre las aficiones se desbordó sin necesidad de un mal resultado en el juego. Aunque las leyes en Estados Unidos podrían llevar a sanciones como arrestos temporales para quienes participen en peleas dentro de un estadio, el personal de seguridad de este encuentro era privado, lo que limita su autoridad. Por otro lado, tanto las directivas de Chivas como Atlas no enfrentarán sanciones por estos incidentes.
Este tipo de violencia en el fútbol mexicano ha sido un tema recurrente y preocupante. La Federación Mexicana de Fútbol ha intentado implementar protocolos de seguridad más estrictos, como el "Fan ID", para identificar y expulsar a los aficionados violentos, pero, hasta el momento, su efectividad ha sido cuestionable, ya que no se ha aplicando de manera firme.
La relevancia de este tipo de incidentes es clara: la violencia en el deporte, especialmente en el fútbol, puede afectar la percepción del juego e ir en contra de los esfuerzos por promover un ambiente familiar en los estadios. Esto pone en entredicho la responsabilidad de las instituciones deportivas en la seguridad de sus aficionados.
En resumen, se trató de un partido que debería haber sido una celebración del deporte, pero degeneró en violencia, dejando en evidencia que aún hay mucho por hacer para mejorar la convivencia entre los aficionados.
