Jorge Sánchez, un defensor mexicano, vivió una experiencia dura después de cometer un error en la Final del Apertura 2019 entre el Club América y Monterrey. Su error costó caro, ya que permitió que el partido se fuera a tiempos extras y eventualmente a penales, donde América perdió. Tras la final, algunos aficionados desadaptados comenzaron a amenazarlo, incluso contactaron a su familia, lo que lo llevó a mudarse de casa y contratar un chofer para que lo lleve al club de forma segura.
En una entrevista, Sánchez confesó que ese momento lo marcó profundamente, no solo en el fútbol, sino en su vida personal. A pesar de que fue considerado el mejor jugador del partido, el error lo convirtió en blanco de odio en redes sociales, al punto de que cerró sus perfiles por la violencia que recibió. Afortunadamente, tras siete meses de amenazas, pudo recuperar un poco de calma y ahora juega para Cruz Azul, donde se ha vuelto fundamental en el equipo que está por participar en la liguilla del Clausura 2025 y en las semifinales de la Concachampions. A pesar de lo que vivió, ha optado por mantener cierta distancia de las redes sociales, delegando su contenido a otra persona.
Esta situación resalta los problemas que enfrentan los futbolistas ante la toxicidad de algunos aficionados y cómo puede impactar su bienestar personal y profesional.
