Guillermo Almada, el entrenador uruguayo del Pachuca, ha presentado su renuncia antes de lo esperado, generando revuelo en el equipo. Todo indica que la causa principal de su salida fue el descontento de los jugadores, quienes ya estaban bien cansados de su estilo de entrenamiento, que es bastante rígido y exigente.
El entrenador había anticipado que dejaría el equipo tras el Mundial de Clubes, pero la situación en el vestidor se tornó insostenible. Según un medio deportivo, el chisme es que hay fricciones serias entre él y los jugadores por su régimen "militar", lo que ha llevado a algunos a perder la paciencia. Almada incluso se molesto con la directiva por traer a un refuerzo brasileño, Robert Kennedy, que él no había solicitado. Esto dejó a los jugadores más frustrados, especialmente en partidos críticos, donde hubo desacuerdos sobre las decisiones tácticas que se tomaron.
Al final, la presión y el ambiente se volvieron tan tensos que los futbolistas temen que esto afecte su desempeño en el Mundial. Se rumorea que lo que se viene para el futuro de Almada es un fichaje con Cruz Azul, pero en el presente, el grupo está más que listo para dar la vuelta a la página. La salida de un entrenador puede ser una bomba en cualquier plantel, y en este caso, parece que las cosas ya estaban más que mal antes de que se diera este movimiento.
Así que, en resumen, Almada se va y lleva consigo un vestidor fracturado y un equipo que probablemente tendrá que reestructurarse antes de enfrentar sus partidos futuros. La situación resalta lo complicado que puede ser manejar la dinámica entre jugadores y entrenadores en el mundo del fútbol.
