En la última Asamblea de Dueños de la Liga MX que se realizó en Toluca, se vivió un momento tenso entre Jesús Martínez, el dueño de Grupo Pachuca, y Emilio Azcárraga, mandamás de Televisa. La chispa de esta confrontación fue el polémico comentarista David Faitelson, quien ha estado lanzando críticas hacia la multipropiedad en el futbol mexicano, un tema que afecta directamente a Martínez y su grupo. Según cuentan los presentes, Martínez le exigió a Azcárraga que controlara a Faitelson, quien parece no tener filtros al hablar. Azcárraga, por su parte, se defendió diciendo que él también es víctima de las críticas de Faitelson.
Aunque la conversación no se salió de control debido a la importancia de la asamblea, ya dejó un ambiente bastante cargado. Además, poco después el América se vio envuelto en un escándalo por una denuncia en contra de su portero, Luis Ángel Malagón, que fue rápidamente desmentida por el club, pero lo interesante fue que el comunicado del América insinuaba que esto podía ser parte de una campaña de desprestigio, poniendo a Jesús Martínez en la mira otra vez.
El drama se intensificó cuando Faitelson cuestionó al presidente deportivo del América, Santiago Baños, sobre las acusaciones lanzadas, sugiriendo que quizás Grupo Pachuca estaba detrás de todo esto. Y todo esto ocurre en un trasfondo donde León quedó fuera del Mundial de Clubes 2025 por el mismo tema de multipropiedad, dejando a Pachuca como el único representante, lo que ha alimentado aún más la tensión entre los clubes.
Este tipo de conflictos no solo revela mucho sobre las rivalidades personales y los egos en el futbol mexicano, sino que también pone de manifiesto cómo los medios y figuras influyentes juegan un rol crucial en el control de la narrativa en el deporte. Así que mientras en la cancha se pelean por los puntos, en los despachos la batalla es mucho más intensa, sobre todo entre las cabezas más influyentes del futbol nacional.
