Cruz Azul, ese equipo que siempre está buscando la décima estrella, tuvo un año muy movido en 2025. Todo empezó cuando su DT, Martín Anselmi, se fue a dirigir al Porto en Portugal. La afición estaba triste, ya que confiaban en que bajo su mando finalmente lograrían ese título que tanto buscan. Así que Iván Alonso, el director deportivo, se armó de valor y decidió poner al exjugador Vicente Sánchez como DT interino.
Vicente, que se aventuraba en su primera experiencia como entrenador, tuvo un inicio que no fue el mejor; debutó el 25 de enero con un empate. Sin embargo, con el tiempo, los jugadores comenzaron a creer en él y el equipo empezó a dar resultados. Sorprendieron al vencer al América en los cuartos de final y a Tigres en las semifinales, lo que mostró que el equipo estaba en buena forma.
Llegó la gran final de la Concacaf Champions Cup contra los Vancouver Whitecaps, quienes habían eliminado a otros equipos mexicanos. El 1 de junio, Vicente sorprendió a todos con una estrategia ofensiva increíble, logrando una paliza de 5-0 y levantando el trofeo, lo que les permitió acceder a la Copa Intercontinental. Sin embargo, la historia no tuvo un final feliz para Vicente, ya que la directiva decidió despedirlo el 6 de junio, a pesar de su reciente éxito internacional. En su lugar, llevaron a Nicolás Larcamón, quien, en menos de seis meses, tampoco pudo llevar al equipo a la obtención de la ansiada décima estrella.
Esto refleja la presión que hay en un equipo tan grande como Cruz Azul, donde ganar es lo único que importa, y la búsqueda de un entrenador que se adapte a esa presión es constante. A pesar del triunfo en la Concacaf, la directiva no pudo ignorar el deseo de mejores resultados en la liga local y la copa intercontinental, llevando a decisiones difíciles que dejan a la afición con muchas preguntas.
Este vaivén de entrenadores y la búsqueda constante del título continúan dibujando la historia de una institución que no olvida su promesa de grandeza.
