En el próximo torneo Clausura 2026 de la Liga MX, se va a dar una situación algo preocupante: nada más tres entrenadores mexicanos estarán al frente de los equipos, mientras que 15 serán extranjeros. Esto representa un nuevo mínimo en la historia de la liga, lo que refleja la falta de confianza que tienen las directivas en los técnicos nacionales.
Los únicos tres que estarán dirigiendo serán Efraín Juárez, Nacho Ambriz y Christian Ramírez. Ambriz es un viejo conocido con un currículum fuerte, habiendo ganado títulos importantes en México y con experiencia en Europa. Juárez, por su parte, tuvo un debut exitoso en Colombia y ha acumulado experiencia como asistente en varios clubes europeos. Ramírez, aunque nuevo en el banquillo del primer equipo de Mazatlán, ha estado vinculado al club desde sus fuerzas básicas.
La tendencia de buscar entrenadores con experiencia internacional se ha vuelto la norma, lo que ha llevado a la disminución de la presencia de técnicos mexicanos. Este cambio no solo afecta a los que quieren seguir sus pasos, sino que incluso muchos futbolistas retirados prefieren ser analistas deportivos que tomar las riendas de un equipo. Esto cambia el enfoque del fútbol mexicano, que cada vez se aleja más de sus raíces locales.
Es un tema que genera muchas preguntas sobre la confianza y la dirección del fútbol en México, ya que parece que las directivas priorizan resultados inmediatos sobre el desarrollo de talento local. La liga dejó de ser un lugar donde los técnicos mexicanos podían sobresalir. Es importante reflexionar sobre hacia dónde se dirige el fútbol nacional y cómo esto puede afectar a las futuras generaciones de entrenadores.
