La historia de Allan Saint-Maximin en el América termina siendo un fiasco, y todo indica que José Mourinho ya lo había visto venir. El entrenador portugués, quien tuvo al francés en el Fenerbahce, había advertido a Santiago Baños y Emilio Azcárraga de que el jugador no estaba en condiciones físicas adecuadas para rendir al máximo. Aunque el debut de Saint-Maximin fue prometedor, con un gol que dejó a todos impresionados, su rendimiento comenzó a caer rápidamente.
Mourinho ya había señalado que el jugador tenía problemas de sobrepeso y que no se entrenaba con el mismo compromiso que sus compañeros. Frases como "necesita ascensor para subir porque se cansa muy rápido" y "no lo he visto entrenar cuatro días seguidos al mismo nivel que los demás" reflejan el descontento de Mourinho respecto a su actitud. La advertencia del estratega fue ignorada y, tras un inicio atractivo, el francés jugó solo unos 15 partidos con el América, anotando 3 goles, antes de que se decidiera su salida. Todo esto culminó en un fichaje con el Lens, lo que marca su quinto club en cinco años, evidenciando su inestabilidad.
Este caso es un claro ejemplo de cómo a veces no se toman en cuenta las advertencias de quienes tienen experiencia con los jugadores. La situación de Saint-Maximin demuestra que el talento no lo es todo si no va acompañado del compromiso y la disciplina necesaria.
