Nacho Pussetto, el delantero argentino que alguna vez jugó para los Pumas, no se guardó nada y expresó su incomodidad sobre cómo salió del equipo. Este cuate llegó a Pumas en 2024 como la promesa goleadora, pero todo se le complicó cuando Efraín Juárez tomó las riendas del club. Pussetto se sintió traicionado, ya que Juárez le había dicho que contaba con él, pero de un día para otro se encontró fuera del equipo, mientras que llegó Álvaro Angulo desde Independiente, lo que complicó las cosas para él.
El jugador ahora con Independiente de Avellaneda, aseguró que no se lo merecía, ya que le pesó el hecho de que lo metieron en medio de una negociación que no tenía nada que ver con su rendimiento. Pussetto se sintió cómodo en México, pero al final tuvo que optar por regresar a Argentina, lo cual también le causó conflicto con lo que pudo haber sido su futuro en Pumas.
También le tiró algunas indirectas a Efraín Juárez, señalando que su actitud no fue la mejor y que ha tratado mal a varios jugadores. Aunque después de la bronca Juárez le ofreció disculpas, Pussetto dejó claro que el entrenador tiene que mejorar en ese aspecto si realmente quiere ser un buen director técnico.
Esto es relevante porque muestra cómo la falta de comunicación y las decisiones de los entrenadores pueden afectar a los jugadores. La historia de Pussetto toca un tema importante en el fútbol mexicano, que es el manejo de las plantillas y la necesidad de ser honesto con los jugadores sobre su situación en el equipo.
