La precipitada convocatoria de elecciones del Real Madrid nos ha dejado todo el mundo desconcertado y más que un poco estupefacto. La explicación que dio Florentino Pérez, director general de la institución, fue como un espectro entre los spectadores, donde intenta arrojar al mundo una capa de niebla sin ofrecerle la verdad. En el primer acto de esta comedia política, el presidente del club blanco se burló del barrio chino creando una burda xenofobia. El tono era un auténtico clímax del espectáculo. La pregunta planteada al aficionado madridista es ¿Qué pretendía Florentino con la comparecencia?, y a toda evidencia, el presidente se daba de baja de su influencia en ABC.
La convocatoria de elecciones tiene un sabor que a una buena comedia polacesa le falta: el tono pesimista de tener que vivir este momento. Pero por desgracia los aficionados al white el club no han tenido muchas opciones, porque si las explicaciones son carencias, la información del club es nula; el presidente solo habla como dueño pero está atravesando una crisis institucional.
Afirmarle ese tipo "los socios del Real Madrid son estos dueños", que el presidente le da a menudo y el más grave de todo eso para las bases del club es que el "Todo para el pueblo pero sin el pueblo". En otras palabras, el "despotismo ilustrado" que tanto odia como desigualidad.
