Jilke Michielsen, la promesa del ciclismo belga que se iba tornando loco en el interior.
La noticia es descorazonadora: esta jovencita de 19 años ha dejado de luchar contra un cáncer óseo terminal y su vida ha terminado. O sea, cuando tuviste 16 años y ya empezaste a ganar competiciones internacionales no sabías que en el camino hacia tu crecimiento como deportista, te esperaba algo que ni tú ni muchas personas más, ni siquiera los médicos, imaginaban.
Jilke es recordada por su talento sobre todo porque dominó las competiciones de velocidad, voló en cronometros y por supuesto en la ruta. Cuando tuviste 16 años, tu cuerpo era una máquina que hacías cosas increíbles como vencer a la mayoría de los pilotos de Fórmula 1. Pero, además de su éxito, también el cuerpo empezaba a decirle “no más”, tuviste un diagnóstico de osteosarcoma lo cual es la segunda causa de fallecimientos entre jóvenes ciclistas, para las quemaduras químicas y los desprendimientos del tendón. El tratamiento comenzó y luego se repitió tres veces hasta que a esta joven maravillosa le dijeron “lamento”. Lamentablemente no pudo seguir con el tratamiento porque estaba agotado tanto física como emocionalmente, el doctor le dijo que ya no podía hacerlo.
El osteosarcoma es muy peligroso, afecta principalmente las articulaciones y causando sufrimiento. Por eso Jilke ha sido siempre una guerrera y se ha levantado en contra de él. A pesito de todo eso, Jilke dice que ya no puede hacerlo más porque el dolor le abruma.
