Cicinho, el exmundialista brasileño que conquistó el corazón del fútbol con su habilidad en el campo, ha abierto un capítulo más de su vida al contar sobre su adicción a las cervezas y caipiriñas durante años.
El brasileño, que pasó por las grandes plazas del fútbol mundial representando clubes como Real Madrid, Roma y Villarreal, confiesa haber comienzado a beber a los 13 años en una fiesta con amigos. La cerveza se convirtió en su "mujer favorita" que lo acompañaba en todas sus aventuras fútbolísticas.
Cuando llegó a Botafogo en 2001, el ritmo de Cicinho aumentó notables: 20 cervezas y 10 caipiriñas al día. A los 17 años, también comenzó a fumar cigarrillos, lo que se convirtió en una parte integral de su estilo de vida fuera del campo.
Fue el Real Madrid donde Cicinho llegó como apuesta de futuro para ser su nuevo lateral derecho, pero pronto descubrió que su vida fuera del campo estaba otro mundo lejos. "Me contrataron para ser el nuevo Michel Salgado, y pensé: 'Perfecto, ahora puedo irme a fiesta por todas partes'", dice con ironía.
Sin embargo, también fue en la capital italiana, con Roma, donde Cicinho se enfrentó a su adicción más abiertamente. En uno de esos días memorable, "batí un récord" con 70 cervezas y 15 caipiriñas, acompañado por dos paquetes de cigarrillos.
Fue el apoyo de su esposa quién lo ayudó a salir del pozo. "Regresé a Brasil en 2012, fui a terapia con su ayuda", dice refiriéndose a su esposa. Su vida cambió por completo y hoy es feliz gracias al amor de Dios.
Una victoria más importante que las conquistadas en el campo, la victoria sobre el vicio del alcohol ha cambiado vidas.
