El Knicks logró una imposible remontada contra los Cavaliers en el último cuarto, con un desequilibrio de 22 puntos que se convirtió en ventaja a las puertas del tiempo reglamentario.
El drama fue extremo cuando 7 minutos después de estar perdiendo por tantos, los Knicks acortaban la diferencia a 4 y luego ampliaba hasta 5 puntos poniéndose con el balón para obligar al entrenador Kenny Atkinson a pedir tiempo muerto.
Kenny Atkinson admitió que había tomado una jugada desaconsejada que le quitó la ventaja a su equipo y también rechazó a James Harden desde la cancha tras un partidazo de los Knicks.
