El Giro de Italia va a llegar cada vez más al valle del infierno. Se llama Pila, y es el clásico: sube como un loco. Mientras tanto el pelotón de corredores con ganas que danzan al ritmo que se venga pasando por la cocina.
Hoy va a ser un día demolidor y no es solo por qué va a tener 4,350 metros de desnivel a subir hasta ponerse sobre las nubes, como dice el dicho: "un día con la luna" . Pues, además de eso, habrá que abordar, en el kilómetro 18:1, un reto sin precedentes.
La subida más exigente de la jornada va a ser la corona final. Para aquellos de los grandes sería una simple escapadita con las botas polizas, pero eso es sin contarle nada que es lo que se puede apetecer al corredor chileno y líder del mundo actual, Jonas Vingegaard, cuando sube en la que todos llaman como "el coloso final".
