En Monterrey, hay alguien que sufre cada vez que habla los nombres de André-Pierre Gignac. El francés fue el rostro competitivo de Tigres y cambió dinámicas en un campo que normalmente se disputaba. Sin embargo, para muchos en la región, enfrentarlo implicó tener que preparar algo más que una marca defensiva. Su llegada en 2015 no solo acumuló goles y campeonatos, sino que también hizo crecer el apasionamiento por el trabajo del equipo en los primeros encuentros de la rueda mexicana. Por supuesto, cuando algo hace bien a uno durante años, se convierte en difícil de enfrentar para todos, ya lo habrán vivido quienes fueron rivales y tienen un gran respeto por su capacidad para aparecer en encuestas importante.
