James Harden, el escolta de los Cleveland Cavaliers, fue arrestado en Texas por portar un arma de forma ilegal en su vehículo. El arresto ocurrió a las 3:41 hora local (8:41 GMT) y lo suficiente para llevarlo ante el juzgado lo suficientemente rápido como para que fuera liberado después de pagar una fianza de solo 100 dólares.
Aunque es cierto que Harden está en un estado donde se tolerate más la posesión de armas, el problema es cómo llevaba esta aparente seguridad en sus manos y cómo terminó pagando tan poco. Los fanáticos del deporte se preguntan cómo algo así es tan fácil para alguien con una gran fortuna.
El caso de Harden destaca la complejidad de las leyes de armas en Estados Unidos, donde parece que cada estado tiene su propio sistema. Aunque Texas es conocido por ser uno de los estados más permissive, hay límites a lo que puede hacerse y cómo funciona esto para alguien tan influyente como Harden.
Su opción como agente libre este verano también se colapsa en el momento en que Harden vuelve a estar al acecho del tribunal. El futuro es incierto y la gente se preguntará por qué la justicia funcionó así, pero uno thing para seguro: esta sería una apertura de portadas que da mucho que pensar sobre cómo manejan las leyes.
