La selección de Irán fue puesta en el banquillo por Estados Unidos.
El equipo nacional iraní regresó a México de emergencia después del debut en la Copa del Mundo, tras recibir órdenes directas de los EE.UU. de abandonar California y retornar a Tijuana el mismo día que jugara ante Nueva Zelanda.
Irán llego a esta importante competición nacional deportiva justo cuando el conflicto político aún estaba en proceso de desarrollo, todo esto dejaba entrever un ambiente muy tenso e intrascaboso para la afición, incluso antes que comenzara su participación oficial en este torneo.
El país tuvo de regresar a México mientras aún le quedaban horas para poder descansar y despegar para el resto de competencias al día siguiente. Después del partido ante Nueva Zelanda todo parecía tranquilo pero esto no sería así porque las autoridades de Los Ángeles ya habían decidido que se les exigiría salir rápidamente del SoFi Stadium, pasando a la siguiente fase en un apresurado avión hacia la ciudad mexicana.
El Comité de deportes iraní recibió una información importante justo después de terminar su primer duelo en el torneo. En ellos pudieron conoacer todos los detalles antes la partida, según fuentes cercanas al equipo de entrenador Amir Ghalenoei y del mismo equipo fueron puestos al tanto por un alto funcionario de la Casa Blanca.
El caso fue de desaire por muchas partes, ya que en el momento de la reunión se encontraban cansados después de esa emocionante noche anterior. La decisión las hizo llegar a su destino apenas 24 horas después del debut y en medio de mucha tensión antes de jugarle contra Nueva Zelanda en un SoFi Stadium lleno hasta la última fila, donde el ambiente no hizo otra cosa que llevar el espíritu iraní al límite.
