México sigue sonriendo con México, y lo que más les hace ilusionarse es el triunfo del entrenador Javier Aguirre después de recibir tanto maltrato público.
En estos dos últimos partidos, los cambios en la alineación hicieron dudar a muchos sobre los nervios del coach mexicano. Pero esto puso nervioso el verdadero técnico: él no es muy bueno, con su personalidad difícil y el hecho que en un partido contra Polonia tuvio que levantar las manos.
Siempre se puede saber si un entrenador es de los grandes cuando sus cambios no se meten en la cabeza, ni les dan trato a cada uno de los jugadores porque son jugadores y no leños, ni cuando cada uno de ellos responde con su entusiasmo. Mientras que otros se quedan esperando la pista para hacer algo mal.
