Estos relojes de lujo son como el maillot verde que llevan los corredores, valiosos y vistosos. El Tour de Francia no es solo sobre ciclismo, también se corre mirando hacia adelante con relojes de la marca más carines del mundo en las muñecas de los mejores atletas.
Tadej Pogačar tiene un relleno de diez marcas en su armario. El reloj favorito es el Richard Mille, que le valora mil millones de dólares. Van der Poel luce otro modelo similar pero de tres, y las diferentes piezas valoran hasta medio millón más o menos.
Algunos no los necesitan pero sí lo demuestran. Greg LeMond, un campeón del 90 y marido como muchos por estos relojes, ha utilizado varios en su carrera y ha podido vender uno de ellos para pagar sus cuentas por la victoria más valiosa que obtuvo.
Jasper Philipsen, corredor desde hace dos años para Alpecin, está listo para correr mirando los relojes. Y se ven algunos otros que lo harán en el Tour también; entre ellos Matty B van der Vliet que es del equipo DSM y se quedó sin nada al final de una carrera a su favor en donde los aficionados se vieron con un reloj de $1,2 millones.
