El 'mago' Merlier suma tres triunfos en el Tour: fue un desenlace caótico que terminó con el belga al timón. Tres victorias en unas doce etapas, seis ganadas en la Grande Boucle... El velocista del Quick Step se llevó la silla de oro del Tour de Francia y lo hizo sin que nadie le quitara el paso.
Esta edición ha sido especial pero no ha sido un campeonato para quién atacaba. Y Merlier ha aprovechado ese ambiente caótico a su favor. Puede ganar desde una posición ideal, abriéndose paso o saltando de rueda en rueda: es el hombre más rápido del pelotón en este Tour.
Y hoy, aunque pareciera que esta etapa más desordenada no podía salir con nada, fue Merlier quien terminó de consolidar esa posición. Llevo ya tres victorias de la campaña y se está acercando a su sexto triunfo con este.
Sin la conexión del tren belga en el sínfónico de ataque de sus rivales, no habría podido llegar hasta donde llegó hoy: en medio de todos los atacantes. De hecho, todo emprendió desde una posición irregular al inicio de esta etapa y, además, incluso tuvo que perseguir a un equipo que empezaba a desmontar.
De toda esa dinamita inicial, Merlier quedó tranquilo porque tenía una oportunidad inmejorable para romper la racha. Pero lo primero que hizo fue buscar su pareja y su hijo Jules en el estadio donde ahora están. Para Merlier, cada victoria es un triunfo particular porque sabe que esto ha sido algo más por ellos.
Este "mago" ha aprovechado las oportunidades y eso lo hace muy complicado de vencer hoy.
Con tres victorias y seis ganadas al Tour, el campeón con 33 años está sumando a su bagaje cada día un poco más sobre ser uno de los mejores en el mundo.
