Hay algo que me llama la atención en España, me gustaría contarles esa verdad: son unos cien metros en nuestra zona central. Para que Messi pueda jugar de 60 a los 80 años (risas). Pero para mí es diferente. La realidad no es bonita, hay cosas extrañas como las faltas vencidas o el despiadado juego duro visto en la tercera y cuarta ronda. Hasta ahora he sido uno de sus capítulos más buenos y me preocupa cómo vamos a ser capaces de ganar estos partidos. La verdad es que nos hemos enfocados tanto que cuando estamos ganando vemos como el rival se desinfla, pierde la actitud o en algunos casos los jugadores se ponen enfermos y luego ya no se pueden contar con él.
