La trágica caída de Jonas Vingegaard en el Tour de Francia ha dejado al maillot amarillo vacío, y para Tadej Pogacar, ese momento supuso más que un gran duelo contra su rival adquirido.
Pogacar reconocemos que la pelea entre ambos había ido más allá de la simple rivalidad competitiva en el podio. Una rivalidad que fue ganando tracción a lo largo de unos años muy intensos y épicas, con algunas victorias, algunas derrotas y algunos episodios inolvidables para los aficionados del ciclismo.
En la vida personal ocurriría también una transformación en la relación entre ambos. "Quizá al principio no teníamos la mejor relación, pero con el paso de los años ha ido mejorando".
