La confesión de LeBron James sobre su sueño de jugar para los Knicks es un tema que ha generado gran revuelo en la comunidad deportiva. El cinco veces campeón NBA reconoció que en el pasado, antes de decidirse por los Sixers, tenía la New York Knicks como destino perfecto para el final de su carrera.
Parece que LeBron había estado obsesionado con la idea de terminar su carrera jugando en el Madison Square Garden. De hecho, considera al estadio uno de los mejores del mundo para un jugador de baloncesto y lo había imaginado como una opción ideal para el último tramo de su carrera deportiva.
Sin embargo, todo tuvo un giro dramático cuando los Knicks terminaron ganando el campeonato en junio. Según LeBron, la posibilidad de ir allí se acabó al verse obligado a derrotar a San Antonio para ganar el título y romper una serie de 53 años de sequía.
Esta confesión de LeBron nos hace reflexionar sobre las prioridades que puede tener un líder deportivo. Por un lado, parece que LeBron está dispuesto a sacrificarse por la victoria en cualquier momento se lo venga ofreciendo; un verdadero gran campeón no le da importancia al valor como líder deportivos para obtener su meta.
