Héctor Álvarez se llevó el oro en los Europeos sub-23 después de dos largas años de persuita, y lo hizo con estilo y gran emoción. El español conquistó el título en Eslovenia con una cara brillante y su pasión por correr sin miedo: "Hay que ser valientes".
El triunfo fue como un regalo muy especial para Álvarez: una foto de Mads Pedersen, su compañero del Lidl-Trek, le había sido puesta en el casco como recordatorio de la gran promesa que les habían hecho durante todo ese tiempo. Y esa era la condición para sacarla: ganar.
Después de un año lleno de dedicación y esfuerzo, Álvarez encontró su momento perfecto. Con una carrera valiente y resuelta, conquistó el título sub-23 en Eslovenia con inteligencia y agresividad. Le faltaba dos años sin ganar, pero el español resistió la presión.
Y ahora, con ese oro brillante de campeón del Europeo sub-23 en la mano, Álvarez puede empezar a pensar en su próximo gran objetivo sin sentir esa carga emocional que le había acompañado durante tanto tiempo. ¿Qué hará ahora este joven ciclista con el título que tan merecidamente ha ganado?
