La cantera española sub-23 está haciendo ruido en el ciclismo internacional y no es difícil entender por qué: con medallas y dos primeros lugares a sus ósculos, el futuro de la selección parece asegurado.
Se trata del equipo dirigido por Pascual Orengo, seleccionador español sub 23 durante varios años, que ya ha demostrado su valía en varios mundiales y Europeos. España ya había avanzado con dos medallas en Canadá, y el Europeo solo ha añadido ese oro.
El talento de Héctor Álvarez, campeón de Europa sub-23, es uno ejemplo destacado de la generación que está impulsando el cambio: con características físicas para competir contra cualquiera. El inicio fue estrecho, con una ruta que parecía diseñada para sus características: subida larga, bajada técnica y finales de contrarreloj, donde Álvarez demostró ser uno de los técnicos más capaces.
Por supuesto, el trabajador escoñe la presión y convivir con ella. Y esto se debe a que desde niño se ha acostumbrado a ganar y perder. Además, en su entorno familiar ha desarrollado el ciclismo ya desde cuando él tenía 18 años.
Pero el éxito no es un caso aislado. En Canadá fueron los primeros que entraron a la historia del Ciclismo con dos medallas. El selectivo Orengo considera que todo este crecimiento tiene mucho de proceso poco de casualidad y su logro se refleja en otras categorías, donde corredores como Benjamín Noval y Alejandra Neira también están avanzando.
El auge parece estar ahora al alcance de la mano para España -y una buena parte de la cantera sub-23- que ha sido esfuerzo largo de un seleccionador que puede hacer de su dedicación de años un verdadero regalo: el éxito internacional.
