El Turco Mohamed, famoso por su estilo y sus habilidades en el campo, reveló que en sus tiempos como jugador de los Toros Neza, tenía un truquito para no pasarse de peso. En los 90s, él debía mantenerse en 83 kilos para recibir su salario completo. Pero, como todo buen jugador, también tenía sus antojos, y en su caso, era la comida rápida, específicamente McDonald's.
Para evitar descuentos en su salario, se las ingeniaba junto con los utileros del equipo para manipular la báscula. Mohamed confesó que cuando había balanzas electrónicas, se preocupaba, y hasta decía que se rompieron para evitar que lo pesaran con precisión. Aunque tuvo un contrato estricto que lo penalizaba por cada 100 gramos de más, su amor por las hamburguesas siempre le pasaba factura. Pero a pesar de esos sobrepesos, su talento lo llevó a marcar 52 goles y a ser un gran referente del club, incluso llevándolos a la final en 1997.
Todo esto muestra que, aunque la disciplina es clave en el deporte, los antojos pueden ser un gran desafío, y Mohamed es un ejemplo de que a veces, a pesar de los problemas, el talento brilla con fuerza. Su historia es un recordatorio de que el equilibrio entre lo profesional y lo personal puede ser complicado, sobre todo en el mundo del deporte.
