Hija, ¡pues yo no puedo creer que haya ganado LaVuelta! Fue un sueño hecho realidad, y todavía me estoy levantando la cabeza de la sorpresa. Me acuerdo como si fuera ayer, cuando estaba parada en el pelotón, con todo mi trabajo pagando y mi corazón lleno de energía. El Angliru, esos 11 kilómetros de sufrimiento, parecían un poco más largos, pero yo ya no era la Paula Blasi que todos pensaban. Y cuando vi esa bandera roja volando sobre el cielo, se me olvidaron todas las nerviosas: "Estoy aquí, estoy corriendo para casa". Era como si todo tuviera sentido, y las horas pasaron como minutos.
Y, claro, la fiesta al terminar la carrera fue inolvidable. Salir a cenar con el equipo, rodeada de gente que estaba emocionada y felicidades que sonaban desde muy fondo en mi corazón cuando estaba cansada... La emoción que se respiraba todo el aeropuerto fue algo que me encantó porque hace un rato no le habría dado tanta importancia. Fue la recompensa por haber tomado esos polos largos y arduos, pero eso no dejó de ser una victoria que compartir con todas esas personas fue muy bonito de sentir.
Pero la gente siempre me va a preguntar qué hace mi "techo" . Me han dado ganar el Tour esta temporada. Pero es algo delicado , porque siempre he dicho que la vida gasta más soporte y apoyo de uno que de las palabras. Así que ahora ver que equipo por dónde quiero ir está muy bien, pero aún así creo en mi misión.
No puedo imaginarme otro deportista con tan claridad el objetivo como yo, pero no me tomo nada a pelo porque la vida es un poco inesperada y siempre los cambios nos sacan del asiento, ¿te refieres? Si el Tour de Francia este año fue difícil para mí porque hubo una plantilla preseleccionada, supongo que la próxima vez sería fácil . Pero aquí está: si no soy la española con su corriente perfecta y a pesar de que ya hay una
