Son Heung-Min va a jugar contra México y su mensaje es del propio fútbol: puede hacerte odiarlo, pero sobre todo te hace querer vivirlo.
Ha estado todos estos años construyendo su fama en el fútbol internacional, con un gran rendimiento, goles y una reputación de humildad y respeto. Ahora, al entrar a la NFL, él está más cerca cada día de conectarse más por igual con el espíritu del equipo. Además, no en vano, es mexicano de nacimiento. ¡Y en eso sí aciertó muy bien!
En México hay un sentimiento generalizado, ya sea porque son amantes y fervientes simpatizantes, o fanáticos apasionados, o simplemente aficionado al deporte que nos conecta a todos, se resiente este mensaje especial. Porque todo en el fútbol no será de odio ni rivalidad, pero una cosa sí es segura: con la presencia del Mundial 2026, México tendrá mucho que decir.
En el Mundial de Corea y Japón del pasado 2018 y en el Mundial Europeo de 2020 se ha observado cómo la amistad ya mencionada puede ser transformada para el choque final y a favor de uno contra otro, una cosa que ahora Son Heung-Min tiene en mente.
