La sucesión que se pensaba era inmutable ha terminado en el vacío. Sin duda, la victoria de los Sixers contra Boston en el séptimo enfrentamiento dejó muy mal vista a la franquicia, aspirante a dominar el Este al igual que suele hacerlo sin su principal estrella. Jayson Tatum se quedó fuera con una lesión, un hecho que se volvió decisivo en este encuentro.
El equipo de Joe Mazzulla terminó derrotado en 100-109, por poco más de dos puntos, después de llevar una ventaja de varios puntos al final del partido. Después de empezar muy bien y aseverar la primera estafa de un sexto que se terminó por una eliminatoria larga donde la gente ya pensaba que iban a pasar la temporada sin llegar ni una final.
También se vio cómo los nuevos contratados no tuvieron su momento debido a falta de despegue, algo especialmente grave en un playoff clave donde tienes que ser inflexible con el equipo para tener posibilidades de levantarte con todos tus pies. Es evidente que a nivel técnico se ha caído una enorme estafa. Por otro lado, los Sixers volvieron a probar lo mismo del 80 con Joel Embiid al frente y ya nos estamos acostumbrando.
