Amaya Valdemoro, pionera del balón, ha dejado su huella en la historia. La jugadora española que ya forma parte del Salón de la Fama de la WNBA es también la primera en lograr este hito en el mundo del baloncesto. Para Amaya, no fue fácil lograr estas victorias: vivió un viaje "de locos" con múltiples fotos y agasijos que llenaron sus días en Knoxville.
Con su gran amiga Elisa Aguilar, la presidenta de la Federación Española de Baloncesto (FEB), Amaya vivió emocionales momentos inolvidables en el Teatro Tennessee. Fue un espectáculo donde todos los presentes se sumergieron en una noche que Amaya calificaría como 'llorona' porque estuvó muy emocionada.
Esta victoria fue el resultado de un arduo esfuerzo. Ya había entrado en el Salón antes: cuando gana un título, y ahora la WNBA lo lo hace, se convierte en octava persona que lo tiene, algo que muchos otros sueñan pero muy pocos logran.
Estas mujeres han brillado en su carrera y en sus respectivas lemas. Sue Bird, Lisa Leslie, y Lauren Jackson fueron las primeras a lograr este hito; después, entraron Sylvia Fowles, Ticha Penicheiro, Penny Taylor y Dawn Staley. Y ahora también Amaya.
Hoy fue una día muy especiales para alguien que vivió todos sus sueños cuando viajaba por el mundo jugando. Hoy formó parte de un 'club cerrado' con mujeres como Candace Parker y Elena Delle Donne, quienes son ganadoras olímpicas en dos ocasiones; o Cheryl Reeve quien cuatro veces tiene la corona. Este 'club especial' está en el Salón de las Famas del baloncesto estadounidense pero esta vez Amaya ya es "una pieza de este club", la primera española, y solo se unen mujeres destacadas.
La vida de Amaya no ha sido fácil. Se quedó con fotos y agasijos en Knoxville pero no podía dejar de disfrutar el recuerdo del momento único que tuvo por toda su vida frente a miles de personas mientras les contaba la importancia "de la
